lunes, 29 de noviembre de 2010
carta del depredador
domingo, 28 de noviembre de 2010
Intelectuales apolíticos de Otto René Castillo
los intelectuales
apolíticos
de mi país
serán interrogados
por el hombre sencillo
de nuestro pueblo.
Se les preguntará
sobre lo que hicieron
cuando
la patria se apagaba
lentamente,
como una hoguera dulce,
pequeña y sola.
No serán interrogados
sobre sus trajes,
ni sobre sus largas
siestas
después de la merienda,
tampoco sobre sus estériles
combates con la nada,
ni sobre su ontológica
manera
de llegar a las monedas.
No se les interrogará
sobre mitología griega, ni sobre el asco
que sintieron de sí,
cuando alguien, en su fondo,
se disponía a morir cobardemente.
Nada se les preguntará
sobre sus justificaciones
absurdas,
crecidas a la sombra
de una mentira rotunda.
Ese día vendrán
los hombres sencillos.
Los que nunca cupieron
en los libros y versos
de los intelectuales apolíticos,
pero que llegaban todos los días
a dejarles la leche y el pan,
los huevos y las tortillas,
los que les cosían la ropa,
los que les manejaban los carros,
les cuidaban sus perros y jardines,
y trabajaban para ellos,
y preguntarán,
"¿Qué hiciste cuando los pobres
sufrían, y se quemaba en ellos
gravemente, la ternura y la vida?"
Intelectuales apolíticos
de mi dulce país,
no podrán responder nada.
Les devorará un buitre de silencio
las entrañas.
Les roerá el alma
su propia miseria
y callarán,
avergonzados de ustedes mismos.
Otto René Castillo
martes, 11 de mayo de 2010
Nellie Campobello
"Un verdadero escritor debe decirle a su pueblo cuáles son sus limitaciones, sus debilidades. Aún no existe en México un grupo homogéneo de escritores que ayude a sus compatriotas. Los escritores mexicanos, casi todos burócratas al servicio del régimen, ocultan en sus libros los problemas reales del país; les falta valor de denunciar el mundo en que viven y que los oprime. Me refiero, por supuesto, a las obras artísticas, no a las de propaganda."
Nellie en conversación con Emmanuel Carballo
Entonces así es de claro el panorama de los escritores en México. Así declaran a cada rato el éxito del pasado literario de México como si ya se hubiera creado todo lo que se tenía que escribir en nuestro país. Cuando falta todavía crear una verdadera escritura en México. Nuestro siglo de oro en las letras mexicanas se está construyendo. Lo podemos hacer sin miedo y con los ojos de la realidad. Dar un paso adelante y escribir como locos verdaderos devoradores de poesía y cuentos, novelas y ensayos. Todo cuanto sea posible para liberar nuestra palabra.
viernes, 16 de abril de 2010
LA POESÍA ES PARA LA POESÍA /Por: Blanca E. Vázquez Hidalgo
LA POESÍA ES PARA LA POESÍA
Por: Blanca E. Vázquez Hidalgo
“La poesía no es para los ojos del intelectual
que cobra sangre en las universidades
y vende sin vergüenza su lengua y sus corruptos labios.
Afortunadamente la Poesía no es para el lirón,
ni para el más listo, ni para la virgen del cerebro,
ni para la sonrisa, ni para el libro, ni el librero.
Maravillosamente la Poesía es para la Poesía”
Marco Fonz
Los pasos apresurados de aquellos que habitamos metrópolis, urbes, ciudades asfixiantes que individualizan y lastiman, son los mismos pasos de aquellos que hemos sido testigos visuales y de querencia del paso del tiempo, del agotamiento, de la vida y la sin vida. Es ahí donde se han acogido las desdichas pero también se ha creado la palabra que redime y lucha para encontrar un espacio libre de cobardía y el escarnio.
Nuestra tierra ha surgido del hambre, de las idolatrías y de los símbolos: Mujeres y hombres que se desconocen pero que tienen hermanada su sangre, mujeres y hombres que al paso del tiempo les han querido desfigurar ese ombligo de la luna y que nadie, nadie puede arrebatarles. Porque es ahí donde la sangre mexicana ha tapiado los sueños y donde cientos de máscaras humanas recorren el tiempo para encontrarse y reencontrarse. Gran monstruo urbano, huella de la cotidianidad del pasado y el presente.
Cuando se habla de espacio casi siempre nos imaginamos un lugar (comúnmente vacío), José Luís Coraggio nos dice que es una dimensión de la realidad; que está inminentemente unido a las cosas y sus procesos físicos (nosotros/as somos materia y nos desarrollamos en un espacio). Y ese espacio “no existe por sí mismo” es dimensional. “Los espacios vacíos la luna/ descarnada sonriente los llena/ con fantasmas con miedos con locos/” (p.27). El espacio se produce a través de los elementos materiales y sus transformaciones.
Con sus exorbitantes brazos la poesía inunda la ciudad, le sabe y la sustrae; ella resurge en cada voz escondida tras una tapia, una esquina o edificio desvencijado por el tiempo, la poesía penetra en la urbanidad, transforma ese lenguaje sistemático que las aulas han querido introducirnos a quemarropa y que en algunos tiempos fue a golpe y sangre. La poesía lo salva, lo construye y lo rehace, para tener palabras y sentidos que identifiquen a la voz poética con aquel atrevido o atrevida que le lee. Nada somos fuera del sentimiento libertario, libertad en la pluma manejada por el pensamiento crítico y cuestionador, de la voz acallada por parapetos convencionales y aleccionadores. La poesía nos salva.
Marco Fonz nos otorga en OZYKO un espacio que remite a la gran ciudad, al espacio avasallador de las calles habitadas por vocablos y donde las mujeres y los hombres tropiezan con la semántica y la sensibilidad. El texto tiene un formato 18 por 14 cm, su cuerpo se compone de 64 páginas, Forma parte de la Colección DESTOS DEME DOS Poesía De La Era del Vacío Vol. 8. La cubierta de color caqui tiene una imagen de un ser animalesco, producto del trabajo de Israel Miranda.
En este libro Fonz reúne 40 poemas divididos en Los Martirios, La Danza de los Idiotas y Ozyko . Un corpus poético que brinda al lector la oportunidad de recorrer el espacio citadino, la dolencia, la palabra, el enajenamiento intelectual. Es ahí donde la poesía recoge el sentir cotidiano del ultraje mundano de la estandarización social: “…un país en donde la estética/ se dedica a cortar cabellos de hombres y mujer/ las universidades se hacen pasarelas de moda/ los artistas son decoradores de interiores/ los genios cargan computadoras y los demás no existen/…” p. 51
Su poesía puede ser entendida como una lucha contra la entropía a la que todo parece dirigirse “Merecemos las calles y las avenidas/ son nuestras Silencia con todas sus cruces y crucificados, / los hombres de fuego, los niños de tierra,/ las bellas Marías de leche, los perros y su mierda/…” p. 13
En Fonz hay un tránsito extenuado aunque persistente de la soledad para acoger el arrebato de la conciencia: “…nadie entonces en los autobuses/ Noto tu ausencia/ los hombres vienen las nubes van/ y nos soy hijo de ninguno/ p. 47 y muchas veces triste o despiadado va al desplante inteligente del escarnio y la crítica de esta cultura de masas “El hombre y su escritorio son uno mismo/ muerte vida y sueños sexuales/ en un monstruo creado por la cosmogonía moderna./ Moderno funcionamiento de este ser/ creado para detener todo lo que avanza./ … Monstruo inservible de la época pensada/ tan libres eran los dos/ cuando uno era árbol/ y el otro bajaba de él/ p. 29
El hombre cotidiano, el que deambula por las calles, el que tropieza con otros y otras, el que embebe la vida, la destruye, la sostiene; ese hombre que observa que se detiene en el resquicio de la inmundicia, en el resplandor de la luz y crea con grafías significados coléricos y desesperados líneas versales, jugando con imágenes y símbolos para dar su voz, una voz poética que llaga a algunos y ofende a otros, pero que también redime y alegra. Ese ser es el poeta, y aunque su trabajo dicen algunos es estéril y no sirve para nada en este panorama amorfo y globalizante, continúa en su espacio lírico para asustar la realidad. Esa que ha envuelto a la poesía en un constante juego de egos y retribuciones institucionales “La poesía esa gran perra no tuvo la culpa/ de que inventaran los premios y las becas/” p.35
¿Qué tan ecuánime puede ser un poeta cuando se cree de los elogios de las masas apabullantes? ¿Cuánta necesidad existe para aquel que sostiene la palabra en una página en blanco para decir verdades, sus verdades y no venderse en la moda y la ostentación? ¿Cómo lograr el equilibrio entre el espacio creativo y el reconocimiento y no caer? “Caíste/ qué le vamos a hacer ahora/ que tu rodilla guarda cicatriz tan grande como tu apuro/ de mirar a dónde vienes/ sin saber a dónde caes/…qué le vamos a hacer si vives engañado a esa altura/ engañado de importancia/ y para terminar engañado de caídas” p. 30
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las mujeres, entre ellos y su conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que se escribe. Por eso no es moral o inmoral.
En Ozyko se afinan y perfeccionan el tema de quehacer del poeta, con afección y sorna reclama el espacio de donde se vive, y revive las corporalidades olvidadas de cuerpos infinitos. Marco Fonz nos permite entrar en su perturbadora y totalizadora irrupción de las miradas cotidianas, este poeta deja su voz y la convierte en un instrumento de afirmación y protesta.
lunes, 22 de marzo de 2010
Abrir los oídos a Lautreamont

Conde de Lautreamont
martes, 9 de marzo de 2010
Para N.D.
Odilon RedonEl otro día a la hora en el que la tarde entra a mi cuarto ella me tomo entre sus brazos y me curó y me salvó y sacó de mi todo mal y me dejó transparente y vacío para ahora llenarme con flores de futuros cósmicos nacidos inevitablemente del caos.
Aprender a guardar silencio, aprender a ver que hay caminos sobre el mar. Aprender a que la ira se convierta en poema, en canción, en creación. Dormir con la paz de los hombres buenos. Salvar los enojos y hacer del llanto la risa viva del hombre resucitado. Gloria al dos veces muerto y dos veces vivo. El amor nuevamente hace de mí un genio, un buen genio con bonanza. Qué importa ahora los malos poetas los corruptos los enfermos de un poder pequeño miserable mortal. Qué importan ahora las asociaciones de escritores o de artistas tan malos como tan pobres llenos de miedo. Toda lucha está en la felicidad de la creación, en el plasmar palabra, obra y pensamiento en cada huella que uno deja en la tierra. Los veré por sobre mi hombro y me dará risa el haber jugado con ellos. Los malos poetas.
Ella mi primavera, mi luna roja, mi corazón blanco. Mi camino a Lisboa. Ella poeta y maga. Ella risa del conocimiento. Ella vientos alisios. Reconocimiento del juego y del sueño en letras del fuego negro. No tengo que hacer preguntas ella me contesta sin decir yo nada sin que nada ella diga. Lo que ayer comenzó con violencia en otra parte en otros días es ahora la ternura quien da profundidad a mi visión. Nada ya queda para lo pasado, sólo las hojas sobre la tierra. Ahora me dice ella que los árboles crecen al revés y yo los veo de esa forma y vuelo por debajo de la tierra.
Gloria al hombre enamorado de los abismos de lo posible pues le es dado alas para ser libre. Gloria a quien se libera del dolor y de la monotonía. De la falsa magia y de la falsa poesía.
Gloria a quien se descubre nuevo y bello. Bienaventurado el Mesías Salvaje y su genio del amor universal y fraternal.
Ahora al entender todo dejo mi antiguo cuerpo, mis miedos, mi violencia y mi ira.
Dejo lo triste, lo malo, lo podrido en la palabra, lo terreno.
Gloria a quien pertenece ahora al mar y sus creaturas. Ahora al escuchar la voz de ella. Ahora al oírla escucho el latido del corazón de sus poemas.
Gloria al hombre enamorado de quien es imagen, destino y poesía. Ella.
Efraín Ascencio fotógrafo de las cosas invisibles

El cíclope como lo llamó el novelista Gabriel Hernández. Cíclope porque cuando uno voltea a ver a Efraín Ascencio siempre tiene su cámara en la cara y pareciera que es un moderno cíclope. Acertada imagen y acertado nombre por parte de Hernández.
El silencio y la meditación de la cual se nutre Efraín se ven reflejados en su trabajo fotográfico.
¿Cuál sería la misión del fotógrafo? ¿por qué muchos críticos todavía no consideran que la fotografía sea arte?
Para mí la misión de Ascencio es mostrarnos las cosas o los seres invisibles que habitan en los seres visibles. No radiografías, no fotografiar fantasmas. No. Si no mostrar lo que el ojo pierde cuando se enfoca en certezas. Y Ascencio detiene esa certeza y nos muestra que alrededor habita lo invisible. Lo detiene ahí para que seamos observadores de lo que antes fuimos participantes y así todo claro nos muestra lo oscuro de la luz.
Adentrarse a la obra fotográfica de Efraín Ascencio es presenciar el arte de la fotografía en la foto. Llegar a un diálogo de arte con lo humano. Lo divino con lo mortal. Al habitar estos dos espacios en una foto se entiende y se puede sentir cómo el arte se transforma en inmortal y cómo lo finito pasa a un espacio cósmico sin que esto contradiga una lógica.
Así la foto se convierte en arte así la visión del fotógrafo se vuelve señal de lo maravilloso así la visión en la fotografía se vuelve múltiples visiones en el espectador y participante de la misma foto.
No se puede negar lo evidente. La fotografía de Efraín Ascencio es eternidad latente en un pequeño espacio de este gran universo llamado foto.